jueves, 21 de mayo de 2015

SIGO PALANTE HIJO

Hijo querido, desde esta dimensión aún te percibo como real, te acostumbraste a vivir en medio de las aventuras que desarrollaba para ti, y a las cuales siempre venciste y saliste airoso. Te recuerdo en la travesía por aquel río caudaloso, juntos tu y yo vivimos la hermosa aventura. Tu osadía era mi sorpresa, tu temple, virtud desafiante a las adversidades que se cernían sobre ti,  te mantenía siempre a salvo.

Tu imagen, como el hijo denodado por sus padres, tus acciones como el padre que  veneró a su hijo y tus incondicionales atenciones a tus hermanos, sólo hablan de una bella personalidad. Sin ti hijo amado, la vida se siente gris, sin tus ocurrencias y chanzas, es como si el elixir de la vida se haya ido y quede el silencio absoluto que se  transforma en un ruido feroz. Yo tu padre, tu mi hijo, ambos amantes, si incluimos a tu descendencia, ese hermoso “Bichito”, sangre tuya, sangre mía, entonces hablaríamos del triángulo perfecto del amor. Abuelo, Padre e Hijo, trinidad robusta, trinidad firme, trinidad inquebrantable. Pero la bala maligna de un degenerado ha roto el triángulo   inquebrantable, te fuiste hijo, vives en mi mente y corazón, trabajando cada día para que tus asesinos reciban el castigo ejemplar. Sé que no regresarás. Tu hijo, el hermoso pequeñito también lo sabe, sólo que pensando en ti, supimos como hacerlo y que  tu descendencia lo haya podido digerir.
Dicen que estás muy bien por allá, quizás más allá de las montañas irreales, lo único que sé hijo querido es que morarás conmigo hasta el final de mis días.     



Anexo fotos de las jornadas por la justicia para ti.