Continuando con los
cuentos hasta ahora vividos en Argentina, les confieso mis queridos panas,
familia, camaradas, princesas y preciosas, antipanas ,monstruos y afines que no
provoca irse de este hermoso país.
Algunos pueden decir,
“ah, este pendejo, se la quiere echar de mucho”, y yo les respondería, “no, no,
mi querido pana, es que lo estoy viviendo, nadie me lo ha dicho”.
Cuando digo “…no
provoca irse de este hermoso país”, me refiero a que he visto tantas cosas
positivas, en los grupos y en las personas
que llama la atención de verdad, vengo de otro lugar en el que suceden muchas
cosas negativas: absurdas unas, ilógicas otras, pero, la mayoría contrarias al
buen vivir o “al vivir bien” como siempre dijo el comandante Hugo Chávez.
Aquí en Buenos Aíres
suceden acontecimientos interesantes, algunos ya se los he comentado, otros que
me dejan perplejos, por lo cual pueden seguir llamándose “crónica de lo posible”,
y que tal vez para el pueblo argentino pase desapercibido porque para ellos ya
son normales. Éstos van desde los ciudadanos que depositan los desperdicios o
basuras por pequeños que sean en los respectivos recipientes, hasta la cultura
respetuosa adquirida desde el momento que te conviertes en un conductor de
automóviles o coches como lo llaman aquí. Por supuesto y es obvio como dicen
los porteños, que en estos acontecimientos están incluidos como “el Primer
chicharrón”, los señores motorizados.
En Argentina no hay
muchos motorizados o motociclistas como se conocen por aquí, estos ciudadanos
son respetuosos de la normativa establecida para el tránsito automotor. Igual
aplica para los conductores de automóviles, carretas de bueyes, burros,
bicicletas y toda vaina que ruede o se desplace y tenga las características de
un móvil.
El sábado 14 me
conducía con mi consuegro Pablo rumbo al pueblo de Santa Rosa en medio de la
Pampa, este amigo es un carajo de 2 metros de altura, rudo en su trabajo, de
personalidad tipo “hippie”, desarrollador de iniciativas en el agro, hombre de
respuestas rápidas y como llamamos los venezolanos “que no anda con muchas
mariqueras”, intelectual además, campesino con buen verbo político y formador
de una familia hermosa con principios, quien ha luchado junto a su guerrera esposa
Patricia, docente jubilada, y ahora dedicada a construir la patria y seguir
inculcando valores en su familia. Bueno, Pablo,,a mi pregunta de “por qué
respetas los semáforos Pablo, si no vienen vehículos del otro lado”, me
responde “Claro che, si yo cometo alguna imprudencia, me como la luz y sucede
algún problema, las consecuencias para mi pueden ser catastróficas”.
Así, me dio otros
argumentos que perfectamente indican que el hombre tiene formada una conciencia
de su labor como ciudadano, además de su conocimiento de que el estado/gobierno
es implacable “si pasas la raya amarilla”,
“Pablo y desde cuando
esto sucede en Argentina” fue mi pregunta, “desde siempre, claro, siempre hay
abusadores, pero, es lo mínimo”, Esto sucede con el gobierno actual de la
derecha y sucedió en los gobiernos de los Kirschner, es decir, la política no
transforma al ciudadano argentino en un ciudadano chabacano, malandro y asocial
como en mi patria.
Ya viajo solo en el
SUBTE(Metro en Venezuela), existen aquí vendedores al igual que en Venezuela,
pero, ¡carajo! ¡cuánta diferencia hay en las conductas de ambos vendedores!, los vendedores
argentinos te ven como personas, prestan el servicio de manera amable, sin el
malandreo de los de Venezuela.
Donde estoy ahora cerca
del pueblo de Santa Rosa, a 600 Kms. de Buenos Aíres, en un ambiente de campo o
Pampa como dicen aquí la gente vive, disfruta, aquí si se cumple la frase de
Chávez “El vivir bien”.
¿Por qué coño los
venezolanos no podemos vivir bien y llegar a un gran acuerdo nacional de reconstrucción
de la patria?, necesitamos una reingeniería MORAL, JUSTICIERA, que todos sepan
que “…el que pase la raya amarilla,,,”, tendrá unas consecuencias catastróficas…”,
que se acabó ya “La Paja” de “los derechos humanos del pueblo”, de que “el
pueblo venezolano es sabio y por eso llegará a mejores peldaños en su avance…”,
etc., etc., etc.
El chavismo ciego es el
que tiene entrampado a Venezuela, junto a la oposición agresiva, asesina y
amantes de que nuestra patria sea dada a los gringos. Para estos dos sectores
el pueblo consciente debería darles un “culaso”, o, como dice el poema de Justo
Brito y Juan Tabare en una de sus estrofas: “---contestole con la espalda,
sorda expresión del desaire…”