Hoy me levanto muy alegre, me dispongo a visitar el cementerio Jardines El Cercado, cercano a la población de Guarenas, aquí en Venezuela estado Miranda, allí reposan los restos de mi amado hijo Mario Luís Díaz Manríquez, y digo mi amado hijo en vista que para mí el vive en mi corazón y mi mente.
Ya sé, el se fue, es verdad, pero para un padre o una madre un hijo siempre estará presente. Bueno como venía comentado, me levanté muy contento, tenía más o menos un mes y una semana que no iba a estar con él y su memoria. No sabía que el día iba a ser macabro.
Terminé de desayunar, di comida a mis animales, un perro y cuatro gatos, y procedí a ir hacia el sitio donde se toman los autobuses que van hacia allá. El viaje de ida fue normal y hasta placentero, leí el semanario "Las Verdades de Miguel", el número que terminó en día 1 de septiembre 2016, leo ese semanario, siempre atrasado en vista que mi hijo mayor me lo da siempre el siguiente lunes, por cierto que me gusta mucho el artículo de Rafael Simón Jimenez: La historia oculta, el amigo hace investigación menuda de los hechos históricos.
Siguiendo con el viaje, llegué al cementerio y allí me metieron el primer strike, las flores están en 1500 Bs., ?cómo es la vaina?, flores "dolarizadas", y te responden, "...sr. estamos en Venezuela", que arrechera, "pa cojé palco", si sabemos que la situación está difícil, per,o es que hay comerciantes de comerciantes, bueno, tuve que comprarlas, te agarran en ese momento sublime en que vas a visitar el recuerdo de tu amado ser querido y los "coños de madre se aprovechan de ti". !Ojalá se diera usted un paseo un día domingo por ese cementerio, vería la enorme venta que realizan los comerciantes de flores.
Pues seguí hacia el lugar donde descansa mi amado Mario Luís, para darme cuenta que aún no han colocado la placa que señala a mi madre (también está en la misma fosa antes que Mario Luís), no la han colocado, evento que fue producto del robo. En este cementerio los "choros robas placas de bronce hacen de las suyas a diestra y siniestra. La última vez que fui, un mes y una semana antes, me informé de los trámites para el reclamo y denuncia del hurto de la placa, en ese día unas personas trabajadoras de allí me informaron que ese trámite debía realizarse en las oficinas del cementerio y en día de semana, les respondí que como persona con discapacidad y en vista de que los días de semana no existe el servicio de una líea de transporte público hasta el terminal de Petare, me era muy comprometido realizar el trámite tal y como ellos me lo indicaban. Me dijeron "bueno señor llame a Lucy a este teléfono a ver que puede hacer ella".
Así lo hice, estuve llamando a la bendita Lucy toda la semana y ese teléfono nadie lo atendió, !ah!, pero, se me prendió el bombillo, y pensé : "...si ellos reciben por el correo del cementerio los reportes de cancelación de las anualidades, entonces también pueden recibir esta denuncia/reclamo mía...", pues fue lo que hice, arme todos los documentos y los envié en atención a la trabajadora Lucy. Hasta el momento no he recibido notificación alguna.
En vista de lo narrado, después que visité a mi hijo, me fui a las oficinas del cementerio, y le dije a la primera persona que me atendió, quien tenía cara de tener muchas peleas en ese día, "buen día, estoy muy molesto, pero no se preocupe no vine a pelear con usted..", eso ayudó porque sonrió y me dijo" dígame usted, en qué puedo ayudarle..", le eché el cuento y me dio nueva información y quedé muy agradecido.
Me fui a tomar el autobús de la línea y allí comenzaron de nuevo los problemas, el pasaje muy caro, el conductor un joven a quien solo se le ve que su preocupación es cobrar, sin pensar en dar un buen servicio, nos mantuvo cerca de 20 minutos hasta que se llenara el autobús, con aquel sol implacable que hace en ese sitio, los asientos perdieron su firmeza y se iban hacia atrás, que casi estabas como un bebé en las piernas de la persona tras tuyo, la música puesta, aún cuando no estaba en alto volumen, pero, pero, pero, era un bendito regueton del demonio. Al fin se montó y arrancamos para Caracas, aquel autobus parecía un dragón con el ruido del motor. LLegamos a la Urbina y una señora mayor le había gritado 2 veces al ciudadano chofer que la dejara en la parada, el tipo no la escuchaba por la música, ella pasó y le expresó "claro cómo vas a escuchar si llevas esa música alta, el "cabeza de ñame" lo único que hizo fue reírse, a lo cual yo me arreché y le dije también unas cuantas cosas.
Finalmente llegué a Petare, donde en realidad se me revolvió el estómago al ver tanta gente fea, con gestos chabacanos, anárquicos, las mujeres vendedoras y bachaqueras, sin el Glamour, lo perdieron, !qué tristeza Dios mío!, las mujeres de mi patria, en otrora, verdaderas flores abiertas y en capullo, con la delicadeza de un ángel, y la finura atada a su mente y corazón. !Qué vainas tan horribles!, lo que se ha engendrado últimamente, ordinarias, mal vestidas, y no digo mal vestidas porque lleven ropa de gala o costosa, !no!, jamás lo diría, digo mal vestidas porque primero han descuidado sus formas y están todas gordas, usan camisas o franelas cortas donde se les destaca el "mondongo", no tienen zapatos, sino unas" chancletas", arruinadas, sentadas con unpie en una chancleta y el otro en el suelo, comiendo una fruta o un pedazo de chicharrón aceleradamente y hablando al mismo tiempo que comen.
La mercancía extremadamente cara, allí frente al público, estaban todos los productos tanto de la cesta básica, como detergentes, etc., etc., el sitio que va desde el terminal de Petare, hacia la estación del metro, es como transitar la senda del infierno, cuántas otras operaciones ilícitas se deben desarrollar ante tan mal sitio, yo creo que seguro es: micro tráfico de drogas, prostitución, violencia, robos y hurtos.
!Qué tristeza con la gente de mi patria!, !cómo se han deteriorado!, y lo peor es, que pareciera que les gustase esa vida, los niños que estaban con ellos serán los futuros mal hijos de la patria, !de tal palo, tal astilla!.
Por fui salí de ese sitio tétrico, mal oliente, inmundo, rapaz, sórdido, para entrar al sistema metro que también es una historia.
Llegan a mi los recuerdos de la época de los 60, cuando era niño y la gente de mi patria era distinta, decente, amable, !!qué hacemos patria!!
Comencé un día alegre y terminé asqueado
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