Debí escribir el mismo día trece(13), porque en ese día te fuiste hace ya cuatro años y un mes. No escribí buscando la historia clave sobre lo que debo decir en este capítulo. Ya me he paseado por el palacio de justicia, las distintas fiscalías, he hablado hasta la saciedad de los fríos e inhumanos ciudadanos de la Armada venezolana, cuando tu mi hijo trabajaste con ellos en la división de inteligencia, he criticado, amenazado a la juez del tribunal XV de juicio, he maldecido a los delincuentes que mataron a mi hijo, he comentado distintas acciones que he llevado a cabo como la penetración violenta que hice en la fiscalía, las protestas públicas frente al palacio de injusticia(perdón de justicia) u y en fin un conjunto de artículos que dicen de la trayectoria que he emprendido desde hace cuatro años.
Hoy no voy a seguir con el mismo estilo, hoy me propongo escribir sobre otra cosa, algo muy dentro me dijo que debía escribir de ti y eso es lo que voy a hacer a continuación.
Perder a un hijo no es cosa fácil, más cuando su partida estuvo asociada a violencia por unos degenerados que atentaron contra tu vida, pero bueno, hoy dejemos eso atrás. Lo que sucede es que la vida nos cambia y más cuanto quien se fue reunía características maravillosas.
Desde pequeñito vimos que había nacido una persona encantadora, es decir tu, a él le llamábamos "El Gallito" porque debido a su nacimiento a destiempo(8 mesino) sus cartílagos de la garganta aún no se habían formado completamente y cuando estabas en la teta de tu mamá o tomando tetero, tu, hijo querido, hacías un esfuerzo entre tragar y respirar al mismo tiempo. El sonido de esa lucha se parecía mucho al que hacen los gallos. Eso mostró que desde pequeñito la vida para ti fue una lucha, primero tu nacimiento prematuro y luego tus cartílagos.
Otro detalle agradable que vivimos tu familia fue, que tuviste retardo en el lenguaje y tu mamá como siempre adelantada a los acontecimientos de ustedes los hijos tempranamente, te llevó a terapias del lenguaje, lo que nosotros ignorábamos era que tras esos problemas aparentemente de retardos se escondía una criatura maravillosa e inteligente como eras tu, tus rasgos de emprendedor y solucionador sin ayuda de tus problemas fue una características que mostraste a lo largo de tu corta vida.
Nadie podía negar que fuiste un niño que creció en medio de la armonía y de la buena posición que tuvimos entre los años 80 al 2012, recuerdo un día cuando estábamos en los próceres, tu con tu bicicleta más grande que tu, pero, que la dominabas a las mil maravillas y yo corriendo a tu lado, cuando paraste la bicicleta y me llamaste, me acerqué y me dijiste muy de cerca estas palabras que las llevo en lo más hermoso de mi alma, "papá, yo si te quiero", recuerdo que te abracé, nos hicimos cariño al mismo tiempo y proseguimos disfrutando el momento, eras un carajito de 5 años.
Recuerdo muchas de tus ocurrencias, pero particularmente una que me marcó fue, cuando tu mamá contrato a una maestra de terapia del lenguaje para que fuera a la casa a la terapia, recuerdo que era una señora joven muy bonita, y a partir de ese momento nos dimos cuenta de que eras un carajito enamorado que te gustaban las mujeres mayores que tu, había "que coger palco" cuando tu, un carajito de seis(06) años se ponía mis corbatas para recibir a la maestra, y se notaba lo feliz que estabas en su presencia.
Paso rápidamente algunos años donde nos diste la felicidad extrema a tu familia y me detengo cuando llegó Matías a tu vida, me sentí orgulloso que como padre te parecías a mí, especial con tu carajito, hoy te recuerdo en esa hermosas fotos donde estás junto a él, la felicidad en ambos se irradiaba en el entorno de ustedes y yo por supuesto me sumergía en esa nube de amor.
Confío en que nuestro Dios Jehová nos dará la oportunidad de estar contigo algún día hijo y estar eternamente juntos.
JEHOVÁ TE BENDIGA DONDE ESTÉS, HIJO AMADO
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