martes, 13 de agosto de 2019

SESENTA Y TRES MESES SIN JUSTICIA


Hoy 13 de agosto de 2019 se cumplen 63 meses del asesinato de mi hijo Mario Luís Díaz quien contaba con 29 años al momento de su partida. Son 63 meses de denuncias a la inepta e irresponsable justicia venezolana que nada ha hecho para dictar sentencia a unos asesinos "supuestamente" bajo su control, pero que nunca aparecen  para las audiencias de juicio.

Un detalle interesante tiene que ver que mientras nuestra patria maneja los conflictos de alimentos, medicinas, u otros recursos necesarios para nuestro sustento, el estado/gobierno se olvida de atender las necesidades del pueblo en materia de justicia.

Todo lo que pedimos es que se les dicte sentencia a los criminales materiales, y a la vez se inicie una nueva investigación para ir más al fondo y determinar el grado de responsabilidad que tuvo la Dirección de Asuntos Nacionales de la Armada venezolana en el homicidio.

La historia hasta el momento está cubierta por las innumerables deficiencias que acompañan al sistema judicial venezolano como los son: ineptitud, irresponsabilidad, ineficacia e ineficiencia, tráfico e influencia de abogados, jueces, ambiente contaminado de malas experiencias,  irrespeto a los derechos humanos de las personas que necesitamos se haga justicia.

Pero la pregunta es, ¿por qué es que no se puede conseguir una justicia justa?, la respuesta puede viajar desde "tenemos un estado/gobierno delincuente" hasta "tenemos un estado/gobierno que no le da la debida importancia al sistema judicial imperante en nuestra patria". Usted puede moverse entre esas dos opciones y cualquiera otra causa que para usted sea la respuesta, seguramente contendrá un componente asqueroso y malvado. No se entiende cómo los gobernantes actuales constantemente enaltezcan el nombre y la obra de nuestro libertador Simón Bolívar, e ignoren la famosa frase y afirmación del Libertador "La Justicia es la reina de las virtudes republicanas".

Un sistema judicial cargado de tanta basura, procedimientos arcaicos, normas y políticas  no ajustadas a los nuevos tiempos, un sistema no centrado en el pueblo, en el ciudadano que busca justicia, sino en los beneficios que pueda dar a mafias y grupos de poder en detrimento de los justos y honrados.

Ir a solicitar información de tu caso es quizás una misión imposible, pasa de repente desde que ese día el tribunal "no tiene despacho", hasta "no se encuentra el expediente", a tu pregunta de "¿por que hubo diferimiento de la audiencia de juicio", la respuesta puede ser "porque el privado de libertad se negó a montarse en el vehículo de traslado", cuando la verdadera causa fue: "el ministerio de justicia no realizó el traslado por causas distintas a la señalada", sin informar al juez de esto.

¿Cómo carajo hablan de una revolución cuándo el sistema de justicia no sirve "pa un carajo"?, o cuando la justicia en las zonas de paz está en manos de ciudadanos de dudosa trayectoria, quienes en más de una oportunidad amenazan y agreden a las familias honestas de la zona.

¿La revolución no debería llegar de inmediato al sistema de justicia?, revisando todo: leyes, políticas, procedimientos, normas, criterios, gerencia judicial, desempeño de los funcionarios comenzando por los jueces, etc.,etc, de esta manera comenzara a crear un sistema .sustentado en la gente.

Cuando pienso en la justicia siento nauseas, y malestar profundo, cuando recuerdo sus respuestas, los funcionarios de la fiscalía 146 o el tribunal 15 de juicio, siento el deseo de trasladarlos a otra dimensión, cuando pienso en los asesinos, no me queda más que pedir a Dios me sea concedida la oportunidad de estar solos con ellos.

JUSTICIA PARA MARIO LUIS



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