En este final de año, donde todos están felices, comprando, preparándose para las fiestas, así como lo hicimos contigo muchas veces, !tu regalo!, !el de tu hermana y de tu hermano!, !el regalo de tu hijo!, !el de tu mamá!, el recuerdo de tu vida llega a mi. Tu ausencia definitiva, la falta de tu presencia, tu cuerpo, tu imagen , tu espíritu jovial y jodedor...me hacen falta. Lloro tu partida hijo amado en estos momentos donde todos están felices, yo estoy triste, pensando en la promesa de nuestro creador con su palabra escrita La Biblia...y mediante ella verte de nuevo, tocarte y amarte así como te amé en vida y te sigo amando. Tus recuerdos pasan día a día por mi mente, cada instante que nos diste con tus ocurrencias, tus jodederas, tu excelente relación con tu hijo, !mi amado nieto!, cada detalle lo percibo y lo siento.
De esta forma, tal vez y quizás doy gracias porque MI DOLOR cambió a ARRECHERA PURA y mediante ella sigo los canales legales y democráticos que me ofrece Venezuela, pero alerta a que por cualquier "pelón de bolas" de la justicia venezolana como es su costumbre, yo estaré allí para acomodar los asuntos. Hijo querido, estos escritos tal vez sirvan , aparte de dar consuelo a mi persona, para que tu hijo, mi nieto, conozca de la historia contemporánea sobre tu viaje a la dimensión desconocida a la orden del creador.
Tu Papá. quien combate contra la depresión al saber que te fuiste de esta dimensión, que mi bendición te llegue y te arrope con todo el amor que un padre pueda dar a su hijo.
Hasta siempre hijo amado, Mario Luís Díaz Manríquez.
!Que Jehová te haya cobijado en su reino!
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