Este título, es el caso contrario de las personas que han estado en la oscuridad y en su búsqueda incasable por salir de allí, súbitamente divisan la luz al final del túnel. Esta experiencia es gratamente sentida por las personas, quienes en actitud eufórica gritan, saltan, y desfallecen hasta la locura, al divisar la luz al final del túnel.
En el mundo, muchas personas(bueno no muchas) han transitado por experiencias terribles y han regresado a la vida, personas que han sido rescatadas de debajo de los escombros, una semana después de un terrible terremoto que asoló a una región, las personas que han sobrevivido a un naufragio y los han rescatado semanas después.
Para todos ellos "La luz al final del túnel apareció", ahora bien, hay personas como yo a quienes nos ha ocurrido lo contrario: "La luz del túnel se ha ido poco a poco", hasta quedarnos totalmente en oscuridad. Vivimos en el mundo, porque estamos obligados a seguir viviendo, una deuda tenemos que cobrar, o a alguien amado debemos reencontrar, reivindicar una situación, denunciar una pésima gestión, o acabar con aquello que nos apagó la luz del túnel.
En mi caso no busco lástima, sino la reflexión del otro, de aquel que está más allá, y para quien la luz del túnel sigue encendida. La gente que anda por el mundo, en su diario caminar, para su trabajo, vía la escuela para buscar a sus hijos, realizando ejercicios físicos, en el cine, o hasta en esta hora que estén haciendo el amor, para todos, todos en general, nosotros, a quienes se nos apagó esa luz, transitamos por el mundo buscando la oportunidad de resolver nuestro asunto, y a partir de allí que suceda lo que tiene que suceder.
En mi caso(señalo de nuevo mi caso), para quien no tenga la experiencia de perder a un hijo de manera violenta, y de vivir con una justicia inexistente - aún cuando sintamos sus manifestaciones de indiferencia, irresponsabilidad, apatía, burocracia, encumbramiento de los jueces y fiscales- tengo de describir que es lo que hay dentro de mi.
Constantemente veo la imagen de mi hermoso hijo lleno de vida en algún momento, y luego caer derrotado al percibir que ya no está conmigo. Asimismo. recuerdo las imágenes de su pequeño hijo, emocionado y feliz al lado de su papá, jugando futbol, echando bromas, en el parque, bañándose juntos, su padre dándole la comida, y de repente aparece un desgraciado y lo sorprende quitándole la vida, y dejarnos a nosotros, sus seres queridos, en el túnel, pero en completa oscuridad.
Esto, en mi caso, me ha generado una enorme "arrechera" contra el sistema, contra los jueces y fiscales, con la prensa y algunos medios de comunicación que no se han solidarizado con mi causa, y más bien están empeñados en noticias crímenes políticas, porque eso les da prestigio, ganancias y "raiting"(creo que se escribe así). Mientras personas como yo estamos en esta lucha, el país anda centrado en el "rolo e'peo" en que estamos con la política, la comida, el hampa desatada, la especulación y la inflación, el llamado "bachaquerismo", y los políticos aferrados al poder, unos porque lo tienen y otros porque se lo quieren quitar.
Pero nosotros, lo que estamos sin luz en el túnel, somos observadores de ese "peo", sintiendo también la espina de nuestro dolor, sin que nadie haga algo al respecto.
Saben que si les gustaría a los señores de las noticias, por ejemplo, que yo en medio de mi "arrechera" y frustración, consiga un fusil AK-47, o AK-103 como el que tiene el ejército venezolano, y desde un punto alto, me ponga a disparar contra La Armada venezolana en San Bernardino (donde trabajó mi hijo fallecido, en inteligencia) -institución de la cual presumo culpabilidad en el asesinato de mi hijo- y luego ser abatido por las fuerzas especiales del CICPC, o de la Armada. !Ah!, eso si les gustaría, aparecería la noticia en todos los diarios y los noticieros de radio y televisión "...abatido el presunto terrorista que atacó a la Armada en San Bernardino...", sin saber coños de madre, que el asaltante, no era un terrorista, sino un viejo que buscó la justicia por todos lados, y observó con decepción y "arrechera", como las puertas del sistema se fueron cerrando, favoreciendo a los delincuentes.
Otro caso pudiera ser, que el mismo carajo y con el mismo fusil, secuestrar a los responsables de dictar juicio en el caso del crimen de su hijo, o en el juicio público presentarse con el mismo fusil y "abatir"(término policial preferido por la prensa) a los asesinos de su hijo.
?Es esto lo que el sistema quiere?, ?cómo se le vería la cara a la juez en una situación como la descrita?, o al fiscalito "balurdo" de la 146 en la misma situación. Seguro es, que el bendito sistema judicial venezolano, descargaría hacia mi persona, el mayor peso que existe en la legislación de nuestro país.
Bueno estoy dispuesto, estoy muerto y aún cuando estoy vivo, la vida se me fue, cuando se fue mi Mario Luís, y como premio adicional, una mala mujer me quitó parte de lo que me daba vida.
Somos zombis, aún cuando en algunas oportunidades sonreímos y participamos en proyectos, y trabajamos, y a veces nos tomamos unos traguitos, siempre estamos condenados a vivir en el túnel sin luz. En mi caso, la depresión y la congoja, gracias a Dios me cambiaron por "arrechera" y sed de venganza, eso es lo que me permite vivir, para en algún día lograr hacer, lo que a mi juicio me traería un poquito de paz a mi espíritu.
No se asombren, ni me juzguen como un loco, o un maníaco que perdió las perspectivas, no, no es eso, ni me juzguen así. Tampoco busco lástima, o un "pobrecito él", busco que usted, el que está leyendo estas lineas, salga también y le diga al mundo que en Venezuela hay un sistema de justicia: inepto, irresponsable, caradura, ineficaz, ineficiente, burlón, altivo y altanero que debe ser reestructurado, "reinventado", ser echado a la basura y construir otro, distinto en todos los sentidos al actual. Y de esta manera ver también la luz al final del túnel.
Saludos, en memoria de mi amado hijo Mario Luís Díaz M.
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